Columbia T-26
Ratios de Ingeniería
Mide el potencial de velocidad del velero. Cuanto mayor, más rápido pero menos estable.
Predice el confort en el mar. Mayor = menos movimiento, más cómodo en olas.
Evalúa la resistencia al vuelco. Menor = más seguro. Desarrollado tras el Fastnet 1979.
Proporción del peso total que es lastre. Mayor = más estabilidad y adrizamiento.
¿Qué significa esto para el navegante?
El ratio SA/D de 16.08 lo identifica como crucero. Prioriza comodidad y previsibilidad sobre velocidad: con vientos por debajo de 10 nudos conviene motorizar, pero a partir de ahí rinde con estabilidad.
Con un Comfort Ratio de 17.92, el Columbia T-26 tiene un movimiento más nervioso propio de barcos deportivos. En mar gruesa se notan los cabeceos, pero a cambio responde antes al viento y al timón.
Su Capsize Screening Factor de 1.946 queda por debajo del umbral de 2,0 recomendado para travesías oceánicas. Es un barco con resistencia al vuelco suficiente para navegación de altura en condiciones razonables.
Con un 32% de lastre, el Columbia T-26 apuesta por una fórmula más ligera. Gana en velocidad y aceleración, pero necesita rizar antes cuando el viento fresca.
Esta interpretación se calcula automáticamente a partir de los ratios publicados. Como siempre en náutica, la realidad depende también del estado del barco, trimado, velamen y meteo.
Especificaciones — datos del astillero
- Eslora total
- 7.87 m
- Eslora en flotación
- 6.96 m
- Manga
- 2.43 m
- Calado
- 0.63 m
- Desplazamiento
- 1.996 kg
- Lastre
- 635 kg
- Material casco
- Fibra de vidrio
- Diseñador
- Alan Payne
- Tipo de aparejo
- Sloop a tope de palo
- Superficie vélica
- 25.08 m²
Columbia T-26
Cuando Alan Payne firmó el diseño del Columbia T-26 a mediados de los 70, lo hizo con la mirada puesta en la práctica: un crucero ligero que pudiera salir navegable sin pedir permiso al puerto. La quilla retráctil, con calado mínimo de 63 centímetros, lo dice todo: pensado para aguas bajas del Golfo de California o los bancos de la Florida, donde el fondo no perdona. Pero esa maniobrabilidad en seco tiene precio. Con apenas 2.43 metros de manga y más del 32% del peso en lastre bajo, el barco se defiende bien en ceñida, pero en mar cruzado tiende a picar fuerte. La vela generosa para su eslora —25 metros cuadrados de plano vélico— lo empuja con ganas, pero exige ajuste constante. No es un regatista nato, ni un crucero transoceánico. Hoy, su sitio está en clubes costeros donde se valora la inmediata respuesta al timón y se acepta que, si el viento levanta, el T-26 se mueve como un gato inquieto. Su fibra ya tiene décadas, pero si lo encuentras bien cuidado, aún da sorpresas.
Preguntas frecuentes sobre el Columbia T-26
¿Cuál es la eslora del Columbia T-26?
¿Cuál es el desplazamiento del Columbia T-26?
¿Cuándo se fabricó el Columbia T-26?
¿Quién es el arquitecto naval del Columbia T-26?
¿Es apto para travesía oceánica el Columbia T-26?
¿Qué tipo de barco es el Columbia T-26?
¿Dónde puedo ver más barcos como el Columbia T-26?
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